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jueves, 15 de octubre de 2020

De Dunkerque a la victoia

Nos vamos a finales de los 70', concretamente al año 79 donde esta coproducción europea (Italia-España-Francia) nos pone en bandeja un asunto peliagudo. La separación de amigos convertidos en enemigos "gracias" a la Segunda Guerra Mundial. Aunque el tema no es novedoso si vale la pena pasar sus más de 100 minutos viéndola.

Un grupo de amigos celebran una cena que tiene un carácter anual. Prometen verse cada 24 de agosto Pero no cuentan con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, que los separará en distintos bandos. Unos estarán en el ejército alemán, otros combaten junto a la resistencia. Acabada la guerra, sólo tres de los amigos acuden a su cita anual. 

 Lo primero que sentí al terminar de verla fue un poco de "desazón" ¿Por qué? El tema da para mucho más. Resumen toda la guerra en poco más de hora y media y eso es muy rápido. Tanto que apenas te da tiempo en empatizar con los personajes. Quizá era cosa del presupuesto... Aunque he de decir que, tanto las escenas bélicas como las de ambientación son muy buenas, dignas de las superproducciones americanas de la época.

La película es muy rápida, vamos a de personaje en personaje, avanzando años casi sin darnos cuenta. Somos testigos de cómo todos los amigos van cumpliendo su parte en la contienda (En uno y otro bando) y vamos haciendo conjeturas sobre  cuales de ellos cumplirán la promesa de reunirse el 24 de agosto.

Las interpretaciones... bueno, algunas muy buenas como la de Horst Buchholz haciendo un gran papel como alemán y otras un tanto sosas como al del futuro miembro del Equipo A George Peppard.

No se puede llamar película clásica e imprescindible, pero tiene un nivel más que aceptable.


martes, 8 de septiembre de 2020

La Carrera de la muerte del año 2000

 Volamos directamente al año 1975 a una película que bien podría ser la precursora de algunos títulos más actuales. Sin ir más lejos, tiene su propio remake del año 2008 con, nada más y nada menos, que Jason Statham.
En un futuro, hay una carrera que atrae a la audiencia como ningún otro programa de TV; La Carrera de la Muerte. En ella, varios pilotos deberán cruzar el país para ser los ganadores del premio y seguir ganando fama.
La película, que la ví de muy joven cuando ya era carne de videoclub, es una sátira sobre como el ciudadano normal se deja manipular por un evento deportivo a gran escala. Herencia de nuestros queridos romanos.
Aunque en su momento me gustó, he de decir que debe haber envejecido bastante mal, pero claro, ahora hay CGI en todas las películas y esta, artesanal hasta para la sangre, parece un poco cutre, que dicho sea de paso, la recordaba más sangrienta.
Otro punto en contra de verla ahora, es que viene a la mente películas como Mad Max o la saga de Fast & Furious y claro... queda a la altura del betún. Pero vamos a intentar verla con perspectiva... Y es que la historia, para ese año, era original y al final, entretiene (o entrentenía). No hay mucho que rascar, un campeón; el mismísimo David Carradine, un aspirante; Sylvester Stallone y otros corredores que no vale la pena nombrarlos. Por otro lado, unos rebeldes que consiguen infiltrar a uno de ellos para sabotear la carrera ya que quieren abolirla.Todo ello, mezclando cierto humor negro, algunas escenas de erotismo de aquella ápoca y veloces coches corriendo... a cámara rápida.
Al principio no te cuesta estar sentado mirándola, pero los últimos diez o quince minutos... ya es "A ver si terminamos esta película de una vez".
Si eres un nostálgico de las películas de la época te gustará, pero tampoco te marcará de por vida.


martes, 16 de octubre de 2018

Grease

Hacía mucho, pero mucho mucho, que quería hacer este post.  Los que me conocéis sabéis que los musicales a mi... West Side Story o la más actual El Gran Showman... no puedo lo siento. Pero ¡Oh Grease! Quizá porque la vi por primera vez de jovencillo allá por el 1984, o porque me ponía la fantástica canción de la intro cuando me levantaba al instituto o.. vete a saber. Siento si no soy muy objetivo con esta película.

Nos encontramos en el verano de 1959. Sandy (Olivia Newton John) y Danny (John Travolta) han pasado un romántico y maravilloso verano juntos, pero, cuando las vacaciones se acaban, sus caminos se separan, él vuelve a su vida cotidiana y ella a Australia... ¿O no?. Inesperadamente, vuelven a verse en el instituto Rydell, pero la actitud de Danny ya no es la misma: ya no es el chico encantador y atento que encandiló a Sandy; ahora es engreído e insensible. ¿Quién hará cambiar al otro para que triunfe el amor?

Interesante ultima pregunta. Hablaré sin miedo porque no creo que haga spoiler a estas alturas. Es una cuestión que no cambia independientemente de la época de la que se hable. Una relación apasionada (Verano) que entra en la rutina del día a día (El instituto). Algo tiene que cambiar para que funcione. Y lo hacen. Ambos. Da que pensar ¿No?

Quitando ese mensaje que se lee entre líneas y volviendo a la parte técnica del asunto, ¿qué se puede decir a día de hoy ya no se haya dicho?. Personajes creíbles a pesar de la "exageración" para que podamos identificarlos claramente y además divertidos. Un guión que  te va llevando de la mano en la transformación final, unas subtramas que complementan y te muestran que TODO debe cambiar para avanzar en la vida. No se puede ser una "Dama de Rosa" siempre. Y por supuesto las canciones... las canciones...  Hoplessly Devoted to You, Sandy, Greased Lightnin'... ¿Quién no ha cantado (o intentado destrozándola por completo) la mítica You're the One That I Want?

Sería injusto que yo calificara esta película, simplemente si eres de los marcianos que no la han visto aún... corre, en breve será ilegal no haberla visto.

Quiero hacer una mención especial al actor  Jeff Conaway (Kenickie) que se nos fue en 2011.

Sí, mientras escribo estoy escuchando su banda sonora.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Al final de la escalera

Noche nublada, me quedo sola en casa ¿y qué se me ocurre? Ponerme una película de terror, claro está. Me decidí por un par de pelis de este estilo setenteras, no sé por qué, una de ellas Amityville, y otra esta.

Al final de la escalera, un clásico del género, hacía años que no la revisionaba y pensé: "Esta es la mía". Pero no me voy a explayar en esto, me meto ya en el asunto. La película está dirigida por un desconodido para mí Peter Medak, y aunque sea de la Universal, es una producción canadiense, del que informándome un poco, esta es su mejor obra, porque luego se ha dedicado a hacer series y películas de baja factura.

John (el casi impasible George C. Scott), es un compositor que acaba de perder en un accidente de tráfico a su mujer y su hija. Desolado, cambia de ciudad y busca casa nueva donde poder reecontrarse, superarlo todo y volver a componer. Unos "amigos" le consiguen una vieja mansión que parece ideal... parece.

       Hola, soy John y esta es la casita tan entrañable que me han buscado los de la asociación histórica.

Al comienzo, él parece relajado, hace amistad con la atractiva señora de la asociación histórica que le proporciona la casa... pero empiezan a ocurrir cosas extrañas: Golpes que le despiertan, sonidos, rotura de vasos, y una de las escenas más aterradoras del cine; la pelotita de su hija bajando por la escalera. A partir de ahí se suceden los acontecimientos; descubre una vieja habitación oculta, una especie de desván, y al investigar se entera de que allí ocurrió una desgracia... un niño murió allí. ¿Qué había ocurrido? ¿Y por qué ocurría todo eso ahora?

Para mí el terror se consigue de esta manera, intriga, tensión, una atmósfera agobiante... y todo eso está conseguido. Se pasa más miedo esperando qué va a ocurrir, que con sustos previsibles. Una buena música que te deja encogido, que te hace ver que se acerca el momento, los juegos con la luz y la oscuridad, lo que se insinúa, para mí me deja a punto del infarto.

Que sí, que somos adultos, y que cualquiera que no la haya visto en su momento, a día de hoy le puede parecer previsible, que no salta demasiadas veces en el sofá, pero tenemos que tener en cuenta que la película es del año 79, este tipo de argumento hoy por hoy está muy manido, lo hemos visto cien veces, pero en su momento no tanto. 

                                                        Bota, bota, la pelota... ¡buh!

A mí me sigue pareciendo muy buena, e intento que los "tiempos modernos" no le quiten ese halo que siempre ha tenido, yo os la recomiendo si no la habéis visto, y si lo habéis hecho... apagad la luz, quedáos a solas y volved a experimentarla.

                               1980: Premios Genie: Mejor película canadiense






domingo, 20 de noviembre de 2016

Superman

Aquí tenemos un clasicazo de esos que hay que volver a ver de vez en cuando. Es de esas películas que aunque pasen los años y según nos vamos haciendo viejunos le vas encontrando otros matices, hasta escenas absurdas, pero... que no pierden ese rollito que te hacían sentir.

En concreto Superman para mí no es de las que yo pondría en mi top de míticas, pero me gusta, es buena. Comenzando porque consigan que un tipo enmallado de pies a cabeza consiga parecerte viril y masculino, loque ya es para darles un premio.

Como me imagino que la mayoría de los mortales habrá visto esta película, o si es más jovencito el remake, no me dedicaré a hablaros del argumento muy extensamente. Kripton se extingue por causa de unos malos malosos, y los padres de un tierno bebé kriptoniano deciden enviarlo a la Tierra, lugar donde sus aptitudes se realzan y tiene súper poderes con los que podrá velar por la Justicia, la Verdad, y el Orden en la humanidad, blablabla...

Para mí, todo eso sirve de excusa para sacar lo mejor de los cómics de Superman y de lo que más me gusta de los súperhéroes: la fantasía junto con un humor ácido que hace que se convierta en puro entretenimiento. Y Richard Donner, el director, es un experto en conseguir eso en casi todas las películas que ha hecho, muchas de las cuales se han convertido en clásicos de mi infancia/adolescencia: Los Goonies, Lady Halcón, Arma Letal, Los fantasmas atacan al jefe... Como curiosidad deciros que es una producción inglesa, yo que toda la vida había pensado que era americana total.

No en vano, sabe retratar al perfecto Superman, ridículo al extremo en su papel de Clark Kent, y súper masculino ricito en ristre cuando se convierte en Superman. El toque de humor de malvado películero lo pone Gene Hackman, y es que ese es otro de los aciertos, casi todo el elenco y digo CASI, me parece escogido a la perfección. Marlon Brando como el padre de Superman, haciendo de hombre justo y serio, su padre terráqueo el gran Glenn Ford, Gene Hackman como el malo cachondo, por no hablar de Christopher Reeve, que era desconocido, pero que resultó perfecto para el papel. La única que nunca me gustó fue la escogida para Lois Lane, no veía química entre ellos por ningún lado, ni era como me la imaginaba, o quizás sea que no me gusta como actúa, no sé...

 Diálogos míticos:  Superman:"Tranquila señorita, yo la sujeto", Lois Lane: "¿Que me sujeta? ¿que me sujeta? ¿Y quién le sujeta a usted?"

En cuanto a la música que deciros... John Williams, no hay nada más que explicar, una melodía que se ha grabado en nuestros cerebros, legendaria, y es que este hombre sabe componer al dedillo para que relaciones con unas pocas notas una película entera. 

En definitiva, me parece una muy buena película de entretenimiento, así que aprovechad este invierno y os la véis en una tarde perruna, y la segunda parte no tiene desperdicio tampoco ¿eh?

          1978: Oscar: 3 nom, BSO, montaje y sonido. Premio Especial (efect. visuales)
          1978: Globos de Oro: Nominada Mejor banda sonora original
          1978: Premios BAFTA: Mejor actor revelación (Christopher Reeve). 5 nominaciones 



lunes, 16 de mayo de 2016

Alien, el octavo pasajero

Me encantaría poder ver esta película por primera vez; ya me entendéis, con la mente del que no sabe qué se va a encontrar. Sí, eres pequeña, sabes que es " de esas del espacio", pero no te esperas algo así. Es una obra maestra de la ciencia ficción y el terror; dos géneros que cuando se amalgaman bien, te haces caquita.

Ya sabéis de que va la historia: La nave Nostromo de regreso a la Tierra, recibe una transmisión de una posible forma de vida en un planeta cercano, y allá que van. La nave se ve "asaltada" por unos seres terroríficos de otro planeta, voraces, inteligentes, y con una sangre que ríete tú de la lava recién salida del volcán.

Ridley Scott sabe jugar muy bien, (y más dada la época en la que se hizo, en 1979, donde los efectos especiales aún no estaban muy desarrollados) con la luz, la oscuridad, y sobre todo, ese efecto claustrofóbico de pasillos, estancias pequeñas y la sensación de terror que da el no poder huir.


 (¿Es un pájaro, un avión? No... es sangre ácida de alien que os va a dejar la piel mejor que con un peeling)

Siempre me han encantado las películas donde un puñado de personajes se ven metidos en un lío, todos tan distintos, y que aportan más profundidad a la que puede ser una simple historia de miedito espacial. De hecho, fue todo un acierto escoger a Sigourney, que en aquella época era una desconocida, ya que en un primer momento se había especificado que el protagonista, Ripley, debía ser un hombre.

Como podéis observar (y contar), la tripulación (unos pringados, vamos a reconocerlo), se compone de 7 pasajeros, y el octavo es el Alien (si no contamos al mínimo, que oye, tiene su corazoncito). Y hablando del gatito Jonesy, es el protagonista malvadísimo de una de las mejores escenas de la película. Porque... ¿no os parece terrorífico cuando le van buscando, y sin que veamos nada, somos testigos de como el gato presencia la muerte de uno de ellos a manos del Alien?

                          (Jonesy impasible ante la masacre del que le daba la latita de paté)

Claro está, hay que destacar la labor de diseño de escenarios de la Nostromo, y de los Aliens de H.R. Giger, fallecido hace poco, y que te da esa sensación entre asquete, morbo y miedo a partes iguales. Utilizaban una especie de marionetas, efectos, y a un nigeriano altísimo que salía en las escenas de cuerpo entero. Además Ridley jugó mucho con las posibles interpretaciones de sus actores, no les revelaba lo que iba a ocurrir, como en la escena en la que le sale el alien de la tripita al pobre, y ellos no sabían que iba a pasar, sus reacciones son totalmente reales. 

(Aquí justo antes de que les de el infarto de miocardio a los actores, que ya estaban pensando que dónde narices se habían metido por las cuatro perras que les estaban pagando)

Otra de las cosas a destacar en esta película redonda es la música por supuesto, que crea el ambiente perfecto, deshumanizador, de sentirte abandonado en mitad del espacio, frío, igual que las estancias blancas como el comedor o la enfermería, genial.

Que digo yo, después de todo esto... ¿ podríais verla de nuevo, no? 


1979: Oscar: Mejores efectos visuales. Nominada a Mejor dirección artística
1979: Premios BAFTA: Mejor Diseño de producción y Sonido. 5 nominaciones
1979: Nominada al Globo de Oro: Mejor banda sonora
1979: Festival de San Sebastián: Mejor fotografía y efectos especiales

jueves, 28 de abril de 2016

Tiburón

Empezamos este jueves con palabras mayores. Tan mayores que he dudado si poner el título de la entrada en mayúsculas. Mito del año 1975.

¿En serio tengo que contar de que va la película? Bien, lo haré.

En un tranquilo, turístico y costero pueblecito de Estados Unidos, durante el trascurso del verano un enorme tiburón ataca a varias personas. El alcalde, sabedor del impacto negativo que tendría sobre el turismo, decide no cerrar las playas ni hacerlo público. A pesar de que el jefe de la policía local (Roy Scheider) discrepa, acata la decisión. Como no podía ser de otra forma, el tiburón vuelve creando el caos en el pueblo. Es entonces cuando el jefe de policía, un oceanógrafo (Richard Dreyfuss) y un experto cazador de tiburones (Robert Shaw), se unen para acabar con el escualo.

Mirar con perspectiva este tipo de películas es más "fácil" que otras de la época, puesto que el cambio de momento, de costumbres o incluso de la tecnología, no evita que podamos pensar que "podría pasar". Steven Spielberg se vale de algo tan cotidiano y tradicional como un verano en la playa para introducir un elemento verdaderamente aterrador. ¿Qué hay debajo del agua?. Steven se arriesgó y salió ganador catapultándolo al estrellato. 

Pero no fue una película fácil de hacer y estuvo a punto de ser cancelada mucho antes de terminarse. El presupuesto se disparó y de cuatro millones se pasó a nueve. Gran parte de ese gasto extra fue provocado por la falta del cumplimiento en la planificación original, y que estaba pensada para ser rodada en un máximo de sesenta días, y al final el rodaje duró ciento cincuenta y nueve días. Aún así, sólo en su primer fin de semana tras el estreno, recuperó casi la totalidad de lo gastado.

 Una buena anécdota, es que el equipo bautizó al enorme tiburón mecánico con el nombre de Bruce... que curiosamente era el nombre del abogado Spielberg.

Tras su enorme éxito, la película tuvo una secuela, Tiburón 2, basada cuatro años después de la primera y que como suele pasar con las segundas partes, es de una menor calidad. Tuvo tan poco éxito que los productores decidieron que era mejor dejar la historia ahí.

Se podrían contar mil cosas del rodaje y de por qué existen tantas diferencias entre la novela y la película. Prometo hacer algo más profundo para una película que merece algo más que un post.

1975: 3 premios Oscar: Montaje, Música, Sonido. Nominada a mejor Película
1975: Globo de Oro: Música. Nominada a Drama, Director y Guión
1975: Premios BAFTA: Música. 6 nominaciones incluyendo Película, Director y Actor
1975: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director